La imagen del instrumento permite adivinar fácilmente la clase de objeto que sirve de base para su construcción. Efectivamente, se trata de una vulgar tabla de inodoro a la que se le adosa un clavijero de mandolina, un puente con microafinadores y ocho cuerdas de metal que abarcan una extensión de una octava. Al carecer de trastiera, las cuerdas solo pueden ser pulsadas al aire, lo que limita su tesitura a esas ocho únicas notas.