La producción operística de Mastropiero sorprende por su notable coherencia. Pese a la diversidad de sus dramas, comedias, tragedias... al oír un fragmento de cualquier ópera de Mastropiero se reconoce inmediatamente la mano del compositor. Por su estilo, por su fuerza expresiva y, sobre todo, porque la música es siempre la misma. Incluso, en los ensayos de sus últimas óperas reunía a los cantantes y, en vez de partituras, repartía solo la letra. Por ejemplo, se conserva de su ópera El suplicio de sor Angélica la letra del aria de soprano "Aléjate de mí, que soy más pura que los ángeles", con la siguiente indicación del puño y letra de Mastropiero: "Cántese con la melodía de mi anterior ópera, La cortesana de Lamermour", aquella que dice "Acércate, papito, que soy más voluble que las aves".
Como escribiera el crítico musical Trausenstain, "todas las obras de Mastropiero llevan su sello. El modo que tiene de componer óperas es un verdadero modus operandi, como los delincuentes famosos; mejor dicho, como otros delincuentes famosos. Por lo tanto –concluye–, no comentaré más sus estrenos, enviaré al cronista de policiales".
Poco después, salió publicada la siguiente crónica de una ópera de Mastropiero, dice así: "Al levantarse el telón comparece el tenor (sexo masculino, contextura mediana), y dando muestras de encontrarse alcoholizado, increpa a la soprano (contextura robusta, sexo indefinido) y le reclama reanudar su relación. Esta se niega, profiriendo alaridos y gritos desaforados, como si cantara. El arriba mencionado, en estado de emoción violenta, extrae de entre sus ropas una pistola, calibre veintidós, y le efectúa a la supraescripta un disparo a quemarropa con orificio de entrada en el abdomen, y orificio de salida... y orificio de salida. Luego, arrepentido por el ilícito perpetrado, toma entre sus brazos a la soprano (aproximadamente un tercio de la misma). La damnificada se repone satisfactoriamente de sus heridas y, decidida a perdonarlo, lo estrecha en un fuerte abrazo. El tenor lanza un estridente do de pecho, que prima faciae, sería un pedido de auxilio. La escena finaliza sin tener que lamentar víctimas ni daños materiales".
A continuación se transcribe la letra de otra de sus óperas. Se trata de la escena de Daniel, el seductor, ante la ventana de Juana María del Sagrado Corazón de su ópera La hija de Escipión.
[Daniel:]
Soy Daniel, el seductor,
y a la muy hermosa Juana
vengo a cantarle mi amor
al pie de su ventana.[Pajes:]
Date prisa, señor,
pues al alba despierta su padre.[Daniel:]
Terminaré antes de que amanezca.[Pajes:]
Date prisa, señor...[Daniel:]
de que amanezca.[Pajes:]
date prisa señor.[Daniel:]
de que amanezca...
¡Más rápido no puedo![Pajes:]
Termina de una vez.[Daniel:]
Juana, ya sé que es tarde,
espero que puedas perdonarme;
asómate, casta Juana,
asómate a la ventana.[Pajes:]
No te ha escuchado,
debes llamar su atención.[Daniel:] (Gesticulando)
Soy Daniel, el seductor,
y he venido a cantarte mi amor,
y he venido a cantarte mi amor.
¡Juana![Paje:]
Señor, que puede escucharte su padre, Escipión.[Daniel:]
No temo la ira de un anciano.[Paje:]
Es una locura desafiar la prohibición
de cortejar a Juana María del Sagrado Corazón,
la más noble, la más pura, la hija de Escipión.[Daniel:]
No temo a ese viejo cretino.[Paje:]
¡Oh! Escipión ganó su fama
luchando contra los infieles,
por eso el pueblo le llama
Escipión, el...[Daniel:]
¡No me importa![Paje:]
Escipión, el...[Daniel:]
¡No me interesa![Paje:]
... el asesino sanguinario.[Daniel:]
No me agradaría molestarlo.[Pajes:]
Cántale ahora, es tu oportunidad,
se ve la sombra de Juana,
con toda claridad,
en la ventana.
Escipión asesinó
a cuarenta y dos sujetos
porque él consideró, consideró,
que a su hija le faltaron el respeto.[Daniel:]
Soy Daniel, el respetuoso seductor,
y he venido a cantarte mi amor;
adoro su mano-no-no-no
adoro su pelo-lo-lo-lo
adoro su boca, también.[Pajes:]
Su padre ha despertado,
solo con verlo me aterro.
Finge que eres un perro.[Daniel:] (Con la música de "Soy Daniel, el seductor")
Gua gua guau gua gua gua guau
gua gua gua gua gua gua gua gua guau
gua gua gua gua.
Juana, ya sé que es tarde,
espero que puedas perdonarme[Pajes:]
Escipión algo ha escuchado,
alguna sospecha abriga.
Finge que eres una amiga.[Daniel:]
Soy tu amiga Leonor,
y he venido a cantarte mi amor.[Pajes:]
¡No le has engañado,
con gesto amenazador
su espada ha desenvainado!
Finge que eres un ave,
canta como el cuclillo.[Daniel:]
Cu- cu- cu[Pajes:]
¡La grulla, el estornino!
¡Guau guau guau!
¡No, hay un ave![Daniel:]
¿La gallina es un ave?
Co-co-co
co- co-co-co-co
co-co-co-co.
La gallina canta co-co
¡co-co-co-co-co-co-co!
¡co-co-co-co-co-co-co!
¡Ese es el gallo!
¡Kiriki – ki – ki – ki – ki!
La gallina canta ¡co-co-co-co-co!
¡El gallo le canta kiriki-ki!
¡Co-co-co-co!
Están los pollitos, ¡pío, pío, pío!
¡pío, pío!,
con la mamá, la gallina ¡co-co-co-co-co!
¡Kiri-ki-ki!
¡Co-co-co-co!
¡Pío, pío, pío!
¡Co-co-co!
¡Co-co...! ¿Cómo le va?
¿Cómo le va don Escipión? ¡Qué bonito pijama, qué elegante se lo ve, parece la sota de espadas! ¿Qué anda haciendo por aquí a estas horas de la noche?[Escipión:]
Cazando gallinas...
¡Te mataré, gallina![Daniel:]
¡Miau, guau! Muuu.[Escipión:]
Solo un príncipe puede pretender
a Juana María del Sagrado Corazón,
la más noble, la más pura,
la hija de Escipión.[Daniel:]
Usted no entiende mi situación,
tenía un ilusión
ingenua y sincera,
ansiaba estar con ella un momento
aunque solo fuera.
Pero ahora comprendo
que era una quimera.[Escipión:]
Tu sinceridad me ha conmovido,
nunca me engaño con la gente;
veo que eres de sangre noble,
y además, honesto y decente;
por mi fe: tendrás lo que has pedido.[Daniel:]
¿Y yo qué he pedido?[Escipión:]
Juana será tu esposa.[Daniel:]
Verá, don Escipión, yo no soy noble.[Escipión:]
El dinero también da nobleza.[Daniel:]
Pero yo soy muy pobre, y mi familia también; son años que arrastramos esta penosa situación económica que nos invade.[Escipión:]
Me gusta tu franqueza.
Te casarás con Juana,
de mi decisión me fío,
tendréis una boda cristiana.[Daniel:]
Hay algo más: soy judío.[Escipión:]
Quien ni escucha ni dialoga
tiene el corazón vacío.
Casaos en la sinagoga,
pero que no vaya ni un judío.[Daniel:]
Pero, si voy yo...[Escipión:]
Ni peros ni sermones,
también he sido joven
y entiendo que cuando se ama
no debe haber,
no debe haber condiciones.[Daniel:]
Pero, entonces, ¿consentís nuestra relación?[Escipión:]
Sí.[Daniel:]
¿Sin condición?[Escipión:]
¡Ajá![Daniel:]
¿Y puedo terminar mi canción?[Escipión:]
Harás que me emocione.[Daniel:]
Juana, ya sé que es tarde,
espero que puedas perdonarme;
cada noche que pasamos en tu lecho
fue maravillosa;
pero hoy no podré quedarme
porque me espera mi esposa.[Escipión:]
Hija, estoy indignado;
¿es esto lo que has aprendido?,
¿todo lo que te he enseñado?
No me importa que sean pobres;
no me importa que sean judíos;
¡lo que me indigna es que no les cobres!
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