Johann Sebastian Mastropiero, en busca de inspiración, realizó un viaje al Oriente Medio, a las calurosas regiones de Uf-Al-Sudar. Estando allí, se dirigió al encuentro de una tribu de beduinos, con los que convivió durante varias semanas. En dicha tribu se disputaban el mando dos jeques hermanos: Mohamed, el Grande, y Nomemohes, el Chico.
El jeque Nomemohes estaba por contraer enlace, y le encargó a Mastropiero esta serenata, también conocida como la Serenata que cantó el novio la víspera de la boda.
Mañana por fin estaremos casados,
será nuestra vida, un lecho de rosas,
pues Alá protege a los enamorados,
y yo os amo, mis veinte futuras esposas.Vayamos, vayamos, mujeres de mi harén:
Zoraida, Sherezade, Zobeica, Fara, Simruth,
Rosa, Asulma, Dalila, Zaida, Jazmín,
Fátima, Mora, Marishad, Mariem, Amina,
Zuleica, Aya, Dunia, Zoe... ¡y Maria Angélica!Viviremos apasionadamente,
nuestra vida será un edén,
seré fiel eternamente,
nunca os engañaré con otro harén.Y ahora, os tengo que dejar;
mañana será nuestra noche de bodas,
y me tengo que preparar.Cuando mañana la noche salude
no habrá en nuestro lecho pesar ni fatiga;
cuando mi cuerpo a los vuestros se anude
seremos felices, que Alá os bendiga.¡Y que Alá me ayude!