La vida es hermosa

Entre los personajes trágicos que pueblan la historia y la ficción, tal vez los suicidas sean los que más nos conmueven. Hay que aclarar que, si bien homicida es el que mata a un hombre, regicida el que mata a un rey, la palabra suicida no significa, como muchos creen, el que mata a un suizo; no, un suicida es aquel que se quita la vida a "sui" mismo. La mayoría de las religiones condenan el suicidio, pero las leyes no pueden hacerlo, ya que el cuerpo del delito y el del delincuente en este caso son la misma cosa. Sin embargo, las legislaciones anglosajonas consideran delito a la tentativa de suicidio, cuando el suicida ha fracasado; en algunos casos, incluso, han llegado a condenarlo a muerte.

Tal vez, la última novedad en este tema, tan antiguo como el hombre, sean los modernos servicios de asistencia a potenciales suicidas, y la música sedante y terapéutica de la suite La vida es hermosa, que Mastropiero compuso por encargo del CEAS (Centro Estatal de Asistencia al Suicida).

[Obra instrumental tranquilizante.]
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